Conócete
“La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos, la estiras, la extiendes pero nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas pero desde que llegamos llorando a que nos vamos muriendo, solo nos cubre la cara mientras gemimos, lloramos y gritamos.”
Todd Anderson, actor Ethan Hawke
El Club de los Poetas Muertos
Las personas en vez de «ser» suelen vivir pensando lo que «son».
El propio Criterio.
- Sus convicciones son únicos.
EL PATITO FEO
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Este aviso fue puesto el 11 de noviembre de 2015.
Para telenovela argentina, véase Patito feo (telenovela).
El patito feo
de
Ilustración de Vilhelm Pedersen (1820-1859), el primer ilustrador de Andersen.
Género
Idioma
Título original
Den grimme ælling
País
Fecha de publicación
«El patito feo» (título original en danés: «Den grimme ælling») es un cuento clásico-contemporáneo escrito por Hans Christian Andersen sobre un patito particularmente más grande, torpe y feo que sus hermanitos. El cuento fue publicado por primera vez el 11 de noviembre de 1843, y fue incluido en la colección de Nuevos cuentos (Nye eventyr) de Andersen en 1844.
Sinopsis[editar]
La vida del patito empieza cuando un huevo de cisne llegó al nido de una pata que vivía en una granja del campo. Al nacer, resultó ser un patito muy feo; desproporcionado en tamaño con respecto a sus agraciados hermanitos, con un graznido muy fuerte, estridente y molesto. Era el hazmerreír de los otros animales que ahí vivían. El pobre patito no recibió más que picotazos, empujones y burlas. Incluso sus seis hermanos le maltrataban a veces diciéndole «¡Ojalá te pille el gato, grandulón!» y hasta su madre deseaba que estuviese lejos del corral. Era la oveja negra de la familia.
Un día el patito huyó de allí. En sus aventuras ningún animal salvaje quería estar con él. Se vio envuelto en una cacería, estuvo varias semanas acogido en casa de una viejecita (con su gato y su gallina, que creían ser el centro del mundo) pero echaba de menos nadar y chapotear en el agua, así que se marchó. Una tarde de otoño pudo ver una bandada de grandes y hermosas aves que levantaron el vuelo. Eran cisnes, pero él no lo sabía. Se quedó impresionado y muy inquieto ya que sintió cosas que nunca había sentido. Pero entonces el crudo invierno llegó y el pobre patito lo pasó muy muy mal, tanto que casi muere congelado. Un campesino lo salvó de la muerte pero pronto tuvo que escapar también de su casa.
Finalmente llegó la primavera y ¡volvió a ver a tres bonitos cisnes!. El patito feo se acercó a ellos, seguro de que lo picotearían hasta la muerte. Pero éstos nadaron a su alrededor y lo acariciaron con sus picos. De pronto se miró en el agua y se dio cuenta que también él era un cisne. Después de tantos trabajos y desgracias ahora se sentía muy, pero muy feliz, «Jamás soñé que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo». Cuando fue visto por su «madre» y sus «hermanos» junto con los otros animales de la granja, no salieron del asombro. De aquel horrible y feo patito, no quedaba nada. Era ahora un animal hermoso y elegante: Un cisne.
Moraleja[editar]
Este cuento, con su graciosa parodia de la autoestima humana, se considera una metáfora de la experiencia de la incómoda etapa en el crecimiento de un infante. Como cuento de hadas, es utilizado para hacer que los niños se sientan menos avergonzados sobre sus diferencias. La moral de la historia está oculta en el cuento: «Poco importa que se nazca en el corral de los patos, siempre que uno salga de un huevo de cisne». Un ejemplo de la vida real podría ser para un niño o una niña que actúe diferente a los demás y no se sienta aceptado, provocándole tristeza. El cuento trae la esperanza de que esas diferencias, en lugar de ser defectos, podrían resultar ser cualidades especiales que el futuro premiará:
«Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón, jamás soñó que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo».
«El patito feo» se ha convertido en una metáfora que se aplica a cualquier asunto de la vida que de principio es rechazado o mal visto, y que después se convierte en una cualidad popular.
EL ESPEJO DE ATENEA
TODO COPIADO:https://animasmundi.wordpress.com/2013/05/29/el-espejo-de-atenea/
Palas Atenea, Louvre, Paris. (Photo credit: purolipan)
Se cuenta que la diosa Atenea tenía un espejo donde se miraba y estudiaba todas sus actitudes; pero un día, se le cayó de las manos y se rompió en muchos pedazos. Al ruido que el espejo produjo en su caída acudieron las ninfas de la diosa, recogiendo, cada una de ellas, un pedazo del espejo roto.
Al cabo de un tiempo, las hermanas servidoras de Atenea se dispersaron por el mundo, y cada cual se vanagloriaba de poseer el espejo de la diosa.
Pero un sabio que había recorrido varias comarcas, se quedó maravillado ante la posibilidad de que tuviera tantos espejos como ninfas la diosa Atenea. Y para saber la verdad interrogó a una de ellas:
-Dime, ninfa encantadora, ¿es verdad que posees el espejo de la diosa Atenea?
-Sí- contestó la candorosa doncella.
-¿Y cuántos espejos tenía tu señora? –objetó de nuevo el sabio altamente sorprendido.
-Uno solo.
Y, ¿cómo se explica que sean muchas las ninfas que se vanaglorian de tener el espejo de Atenea?
-No. El espejo de nuestra señora se hizo trizas un día que se cayó al suelo, y nosotras, afanosas de poseer algo de ella, tomamos cada cual un pedazo del espejo roto- replicó la joven.
-Así, pues, ¿lo que vosotras poseéis es un pedazo del espejo roto y no un espejo cada una? ¿No es así?
-Así es- respondió la ninfa algo sonrojada.
Y entonces, el sabio comprendió la elevada enseñanza que encerraba la leyenda, puesto que le hizo ver clara la verdad de las cosas.
La realidad es producto de nuestra mente.
Todo en la vida tiene un propósito.
Y depende de uno/a descubrirlo.
¿Cómo sabes que no te inventas lo que recibes?
Nadie es mejor, ni peor. Se trata de tener hábitos que nos hagan responsables de nuestros actos.
Quizás lo que vemos que nos habla desde fuera es sólo el reflejo que absorvemos de nosotros mismos.
Cada perfil tiene una misión.
Comprender la sigularidad del ser, siembra semillas de confianza. Creamos compromiso.